quinta-feira, 7 de abril de 2011

Murieron dos operarios en Fukushima

Continúa la lucha por frenar la fuga radiactiva hacia el mar. El peligro de una catástrofe nuclear aún está latente.
La compañía eléctrica Tokyo Electric Power (Tepco), operadora de la accidentada central nuclear de Fukushima, anunció ayer la muerte de dos de sus empleados, dados por desaparecidos desde el sismo y el tsunami del 11 de marzo.

Justo después del terremoto, los dos hombres, de 21 y 24 años, fueron a inspeccionar el edificio de la turbina del reactor número 4.
Fallecieron como consecuencia de heridas múltiples, precisó Tepco.
Sus cuerpos aparecieron el miércoles en un entorno altamente radiactivo y tuvieron que ser descontaminados, agregó la agencia Kyodo.
Por otra parte, más de tres semanas después de que dejaran de funcionar los circuitos de refrigeración de la central, sigue sin haberse espantado el peligro de una catástrofe nuclear en Fukushima (ubicada al nordeste de Japón). Todavía hay emisiones radiactivas que hacen temer una contaminación medioambiental perdurable y extensa.
Trabajadores de la central nuclear accidentada de Fukushima trataban ayer de parar la fuga radiactiva al Pacífico, lo que, según el Gobierno, podría durar todavía meses.
En esta región del nordeste de Japón, devastada por el terremoto y tsunami del 11 de marzo, unos 25.000 soldados japoneses y estadounidenses pusieron fin a tres días de intensas búsquedas a lo largo del litoral, durante los que sólo encontraron 306 cuerpos sin vida.
Tres semanas después de la tragedia, el balance, aún provisional, de la Policía es de 12.020 muertos confirmados y 15.512 desaparecidos, cuyos cadáveres fueron probablemente barridos por el agua.
La central Fukushima Daiichi (Nº 1), situada al borde del océano Pacífico, a unos 250 km al norte de Tokio, estaba concebida para resistir olas de seis metros, pero no de 14, como fue el caso. El 11 de marzo, sus seis reactores se detuvieron automáticamente, tal como estaba previsto, al producirse el primer temblor del sismo de magnitud 9. Sin embargo, el posterior maremoto ahogó los circuitos eléctricos y de refrigeración del combustible nuclear.
Cuatro reactores comenzaron entonces a calentarse peligrosamente y provocaron explosiones y liberaron humo radiactivo. Cientos de obreros de la compañía Tokyo Electric Power (Tepco), propietaria de la central, lograron dominar ese proceso de calentamiento, echando agua sobre las instalaciones día y noche.
El accidente, el más grave desde la catástrofe nuclear de Chernobyl en 1986, “será una larga batalla”, reconoció Goshi Hosono, consejero del primer ministro Naoto Kan, en una entrevista en la televisión Fuji TV.
El consejero vaticinó que serán necesarios “probablemente varios meses para detener las fugas radiactivas”. “El mayor desafío son las alrededor de 10.000 barras de combustible usado, cuya retirada llevará mucho tiempo”, añadió.
Ayer en Japón, un centenar de personas se manifestaron en Tokio para gritar “nunca más centrales nucleares”.

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